Miro su cara. Miro bien su cara y me doy cuenta de que deja de ser la cara de siempre. Deja de ser la cara que cada mañana me sorprende con un gesto distinto al despertarla. Miro su cara y ya la extraño. Después de dar unas vueltas con esa idea, acabo sin saber dónde estoy. Exactamente sin saber dónde está la gasolinera y el complejo industrial desaforadamente iluminado que conforman mi paisaje. Seguramente el otro camino era el correcto.
seguramente tampoco el otro camino era el correcto. Seguramente el camino correcto era volar sobre el complejo industrial hasta que tu coche se conviertiera en un platillo volador.
ResponderEliminary si, estás muy blanco.
que bueno que me copies.