lunes, 4 de octubre de 2010

Donnie Darko


Después de 7 intentos. Esta película tiene algo extraño. He tenido que verla 7 veces para poder verla entera. había algo que me dejaba totalmente inconsciente a partir de la escena del golf. Genial el momento de ver las trayectorias de las personas.

Mary and Max


O, cómo hacer algo bonito con dos vidas de mierda.

lunes, 30 de agosto de 2010

Laberintos

un día sales de casa y te das cuenta de que todos los caminos son infinitos y todas las posibilidades son únicas.

Dos días después, y sin saber cómo, vuelves a encontrarte a tí mismo saliendo de casa y dándote cuenta de que todos los caminos son infinitos. La misma conclusión en un momento distinto pero en el mismo espacio. Entonces concluyes que algunos caminos son infinitos. Pero no todos, algunos caminos llevan a lugares ya conocidos.

Tres días después, sales de tu casa y ves que alguien pasó por ahí y pintó la pared. El lugar de siempre deja de ser el lugar de siempre. Ya no estás pasando siempre por el mismo camino.

Ese día vuelves a casa y te vas a dormir pronto porque al día siguiente quieres hacer no sabes bien qué. Entonces sueñas que estás saliendo de tu casa y que te das cuenta de que todo lo que hay son paredes de cartón que forman pasillos y habitaciones. y empiezas a recorrerlas pensando que en algún momento verás otra cosa, pero no lo consigues. ya ni consigues volver a despertar y te pasas el resto de tu vida metido en un laberinto, pensando que de cada decisión, de cada gesto, florece un mundo infinito, siempre incompleto. Sigues pensando y pensando y al final lo que pasa es que te tropiezas con un animal que parece simpático pero que al intentar acariciarlo, te arranca el brazo. Sin brazo y perdido en el laberinto, te pones a recordar aquel día en el que saliste de casa y viste que todo era infinito y de rodillas pides clemencia y un solo camino en linea recta. Pero nadie te contesta.

Cuando por fin consigues despertar, tu cama está llena de ropa y hace un frio del demonio.

jueves, 29 de julio de 2010

Parcelas

Tengo un espacio de tierra muy grande. Lo miro por primera vez y veo naturaleza: grandes extensiones de tierra y agua, zonas rocosas y zonas arenosas. Hay árboles y plantas y hierbas distribuidas siguiendo los patrones de la naturaleza, y a su alrededor, animales, algunos solitarios, otros en grupo, alimentándose, reproduciéndose y animaleando en general. Como tengo que comer, yo también animaleo un rato.

Pero luego veo que hay más personas como yo animaleando por allí. Me hago amigo de algunas y enemigo de otras. Decidimos dividirnos en grupos y separar el terreno gigantesco en varios terrenos. Varios mueren en el proceso de definir las fronteras. Luego seguimos con hambre y seguimos animaleando un rato, hasta que nos damos cuenta que algunos de nosotros preferimos hacernos los hombres y no los animales. En ese momento unos se dedican a buscar comida y otros a la magia, la salud, la construcción, la religión, el arte, el comercio, etc. Y todos tenemos relaciones sexuales, porque nos dan gusto.

Entonces empezamos a tener hijos y como lloran cuando sus padres pelean, unos cuantos empiezan a desarrollar normas sociales y protocolos y acaban por estigmatizar el sexo, parcelándolo, marginándolo a una esquina de la vida.

Pasa que la comida a nuestro alrededor se empieza a agotar y entonces nos vamos a otro espacio. Seguimos agotando varios lugares hasta que uno de nosotros aprende a cultivar y adiestrar ganado. El conocimiento se expande rápidamente y la gente empieza a cultivar sus propios campos y otra vez surgen problemas de fronteras. Así que la gente empieza a parcelar los terrenos que cultiva o que utiliza para criar ganado. Yo no me doy ni cuenta y de repente todo el gran espacio de tierra está parcelado. Ya no puedo animalear.

Al día siguiente, un tipo inventó el reloj y por unas horas, exactamente dos horas y diecisiete minutos, estuvimos todos fascinados. Ahora ya tengo mi vida totalmente parcelada. Mi espacio está limitado por paredes y cercas. Mi tiempo es cuantificable y cada minuto tiene una función.

De vez en cuando nos juntamos todos y rezamos:

Yo me desparcelo
Tu te desparcelas
El se desparcela
Nosotros nos desparcelamos
Vosotros os desparceláis
Ellos se desparcelan

y luego tomamos hongos y animaleamos un poco. Digamos que gastamos unas 6 horas al mes en animalear.

jueves, 20 de mayo de 2010

Desaparecer

Una vez cada cierto tiempo una sensación extraña invade su cuerpo. Algo que no logra comprender acelera su pulso, entrecorta su respiración, ejerce una sutil presión externa que oprime sus pulmones y desajusta sus glándulas sudoríparas. Su visión se nubla. Digámoslo de otra forma, una más certera, su visión se confunde. O mejor aún: lentamente su cerebro se precipita hacia otras urgencias, prestando menor atención a la información recibida por los ojos. La cuestión es que lentamente lo que ve va perdiendo sentido y aunque él intenta mantenerse presente, su cuerpo se distancia, se difumina hasta desvanecerse.
Suele ocurrirle en espacios concurridos. Cuando empieza, prueba de evadir cualquier evolución mirando las caras de la gente, tratando de conectar con alguna mirada, tratando de encontrar algún punto de apoyo. Sin embargo la mayor parte de la gente con la que se cruza mira para otro lado o hace oídos sordos.
Muy lentamente, pero de forma constante, la sensación se intensifica. Primero se siente simplemente aturdido. Luego empieza a confundirse. De la confusión pasa al desconcierto. Del desconcierto al miedo. Del miedo al terror. Luego algo mágico sucede: paulatinamente su cuerpo empieza a expandirse. Él lo puede sentir creciendo, contagiándose del ambiente. Por ejemplo, siente como su dedo meñique crece hasta cobrar el tamaño de una placa de madera verde inglés que cubre la pared de un pub irlandés y siente en su dedo la sensación de ser madera, de ser verde inglés y de ser la pared de un pub irlandés, sosteniendo un montón de cuadros de época con imágenes de archivo de gente sonriendo jugando a tennis o a rugby y una costra de humo y recibiendo y reflejando el sonido de una máquina de café y de gente charlando en el pub y del camarero pidiendo la cuenta a los de la mesa siete. Pero también en el mismo momento, su dedo anular se ha expandido hasta invadir el espacio de la farmacia colindante, convirtiéndose, la uña en el cristal del aparador, el nudillo en las puertas corredizas, los pelos en cientos de frascos conteniendo miles de cápsulas conteniendo miles de millones de partículas elementales vibrantes, todas debidamente homogeneizadas e inmaculadas, su yema del dedo invade todo el espacio de la caja registradora, la mesa, las batas de los farmacéuticos, y hasta sus gafitas de metal frio mientras siente el ritmo de su corazón en la palma de su mano.
Cuando por fin vuelve a poder reconocer Su ritmo de Su corazón en la palma de Su mano, entonces todo ha acabado. Se ve a si mismo reflejado en el ventanal de la farmacia y pasa un rato mirando las figuras luminosas que dibuja la cruz verde.
Otras veces se encuentra con alguien a quien no veía desde hacía tiempo y intenta disimular diciendo: Qué sorpresa, cuánto tiempo.