Tengo un espacio de tierra muy grande. Lo miro por primera vez y veo naturaleza: grandes extensiones de tierra y agua, zonas rocosas y zonas arenosas. Hay árboles y plantas y hierbas distribuidas siguiendo los patrones de la naturaleza, y a su alrededor, animales, algunos solitarios, otros en grupo, alimentándose, reproduciéndose y animaleando en general. Como tengo que comer, yo también animaleo un rato.
Pero luego veo que hay más personas como yo animaleando por allí. Me hago amigo de algunas y enemigo de otras. Decidimos dividirnos en grupos y separar el terreno gigantesco en varios terrenos. Varios mueren en el proceso de definir las fronteras. Luego seguimos con hambre y seguimos animaleando un rato, hasta que nos damos cuenta que algunos de nosotros preferimos hacernos los hombres y no los animales. En ese momento unos se dedican a buscar comida y otros a la magia, la salud, la construcción, la religión, el arte, el comercio, etc. Y todos tenemos relaciones sexuales, porque nos dan gusto.
Entonces empezamos a tener hijos y como lloran cuando sus padres pelean, unos cuantos empiezan a desarrollar normas sociales y protocolos y acaban por estigmatizar el sexo, parcelándolo, marginándolo a una esquina de la vida.
Pasa que la comida a nuestro alrededor se empieza a agotar y entonces nos vamos a otro espacio. Seguimos agotando varios lugares hasta que uno de nosotros aprende a cultivar y adiestrar ganado. El conocimiento se expande rápidamente y la gente empieza a cultivar sus propios campos y otra vez surgen problemas de fronteras. Así que la gente empieza a parcelar los terrenos que cultiva o que utiliza para criar ganado. Yo no me doy ni cuenta y de repente todo el gran espacio de tierra está parcelado. Ya no puedo animalear.
Al día siguiente, un tipo inventó el reloj y por unas horas, exactamente dos horas y diecisiete minutos, estuvimos todos fascinados. Ahora ya tengo mi vida totalmente parcelada. Mi espacio está limitado por paredes y cercas. Mi tiempo es cuantificable y cada minuto tiene una función.
De vez en cuando nos juntamos todos y rezamos:
Yo me desparcelo
Tu te desparcelas
El se desparcela
Nosotros nos desparcelamos
Vosotros os desparceláis
Ellos se desparcelan
y luego tomamos hongos y animaleamos un poco. Digamos que gastamos unas 6 horas al mes en animalear.