viernes, 28 de agosto de 2009

indigestión

Entonces alguien te dice algo. Tú lo escuchas y empiezas a digerirlo. Y a los diez minutos o así notas que esas palabras llevaban podridas en la nevera unos cuantos días. No es que lo notas, es que ves el plato con moho de dónde salieron. Totalmente condicionado, empiezas a sentirte mal. Piensas en tus órganos internos. Ves fluidos ácidos revolcándose heróicamente con las palabras indigestas. Ves a tu estómago moviéndose. Tu pulso se acelera. Todo tu organismo empieza un combate para eliminar la pestilencia. La diferencia es que con las palabras todo ocurre en la mente, y que la indigestión cerebral se presenta más compleja que la estomacal. Aunque debería ser lo mismo. Un brindis por el entra-sale literario.

1 comentario:

  1. es exactamente lo mismo, uno es causa del otro y viceversa.....theres the clue for your diarrea to stop!

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