lunes, 30 de agosto de 2010

Laberintos

un día sales de casa y te das cuenta de que todos los caminos son infinitos y todas las posibilidades son únicas.

Dos días después, y sin saber cómo, vuelves a encontrarte a tí mismo saliendo de casa y dándote cuenta de que todos los caminos son infinitos. La misma conclusión en un momento distinto pero en el mismo espacio. Entonces concluyes que algunos caminos son infinitos. Pero no todos, algunos caminos llevan a lugares ya conocidos.

Tres días después, sales de tu casa y ves que alguien pasó por ahí y pintó la pared. El lugar de siempre deja de ser el lugar de siempre. Ya no estás pasando siempre por el mismo camino.

Ese día vuelves a casa y te vas a dormir pronto porque al día siguiente quieres hacer no sabes bien qué. Entonces sueñas que estás saliendo de tu casa y que te das cuenta de que todo lo que hay son paredes de cartón que forman pasillos y habitaciones. y empiezas a recorrerlas pensando que en algún momento verás otra cosa, pero no lo consigues. ya ni consigues volver a despertar y te pasas el resto de tu vida metido en un laberinto, pensando que de cada decisión, de cada gesto, florece un mundo infinito, siempre incompleto. Sigues pensando y pensando y al final lo que pasa es que te tropiezas con un animal que parece simpático pero que al intentar acariciarlo, te arranca el brazo. Sin brazo y perdido en el laberinto, te pones a recordar aquel día en el que saliste de casa y viste que todo era infinito y de rodillas pides clemencia y un solo camino en linea recta. Pero nadie te contesta.

Cuando por fin consigues despertar, tu cama está llena de ropa y hace un frio del demonio.

1 comentario:

  1. joder.
    joder, sí.
    Ésta es la definición de la maravillosa crisis existencial q nos ataca la cabeza cada día. No más bifurcaciones, por favor!!! que venga alguien y nos lleve de la mano aunque sea un ratito :(

    en fin... tú agárrate que vienen curvas...

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